El aire nos rodea, sin aire no podemos vivir - de virus, bacterias y polvo fino

El aire nos rodea, sin aire no podemos vivir - de virus, bacterias y polvo fino
Con los alimentos que consumimos, podemos elegir si los comemos o no.
¡Con el aire que respiramos es diferente! Estamos inevitablemente expuestos al aire que respiramos. Tenemos que respirarlo, nos nutre con oxígeno.

Tan trivial como fundamental
La calidad del aire juega un papel crucial en nuestro bienestar y nuestra salud.
La calidad del aire se ve afectada tanto por sustancias naturales como por las creadas por el hombre.

Contaminantes naturales:
Bacterias y virus
Esporas de moho
Polen y alérgenos

Contaminantes principalmente introducidos por el hombre:
Partículas finas y gases de escape
Humo de cigarrillos
Formaldehído
Todas estas contaminaciones se basan en partículas diminutas. Partículas con un diámetro inferior a 0,1 micrómetros.

Para comparar:
El ojo humano solo puede percibir partículas de un tamaño aproximado de 30 micrómetros
Un cabello humano tiene aproximadamente 50 micrómetros (0,05 mm) de diámetro
El cuerpo humano puede filtrar muy bien partículas de hasta 1 micrómetro.
Sin embargo, no podemos filtrar por nosotros mismos partículas más pequeñas y, sobre todo, mucho más pequeñas. Estas entran sin obstáculos en nuestro cuerpo a través de las vías respiratorias.
Muchas de estas partículas son perjudiciales para la salud y, en algunas circunstancias, pueden acumularse en los pulmones.
En este contexto, cabe mencionar el humo de los cigarrillos, el hollín, pero también el humo de las cocinas, las chimeneas, así como los gases de escape del tráfico rodado, y también el polen, los virus y las bacterias.

Según un estudio del Technical Research Institute of Sweden, aproximadamente el 90% de las partículas en cuestión en el aire son más pequeñas que 1 micrómetro y, por lo tanto, demasiado pequeñas para ser filtradas eficazmente por el propio cuerpo.

La moderna tecnología de iones permite eliminar estas partículas diminutas del aire interior.

En el Karolinska Institutet de Estocolmo, Suecia, se demostró bajo condiciones clínicas que los virus de la gripe pueden eliminarse en gran medida mediante la tecnología de iones.

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